500 Años de presencia Dominica en México
500 Años de Presencia Dominica en México
Este 2026 se cumplen 500 años del advenimiento de la Orden de Predicadores a lo que hoy es México.
La presencia Dominica en el municipio de Ixtapaluca
La llegada de la Orden de Predicadores a la Nueva España en 1526 abrió un nuevo capítulo en la historia espiritual y cultural de estas tierras. Desde su establecimiento en la Ciudad de México, los dominicos extendieron su labor evangelizadora hacia los pueblos del valle, organizando territorios, fundando centros de enseñanza y construyendo espacios sagrados que articularon la vida comunitaria durante siglos.
En Ixtapaluca, esta presencia quedó marcada de manera profunda. Aún hoy, cuatro templos históricos permanecen como vestigios materiales de la obra dominica, testigos de piedra de un tiempo en que la fe, la educación y la organización social caminaron de la mano.
En el corazón del antiguo asentamiento se erigió el convento de San Jacinto Ixtapaluca, centro misional y espiritual desde donde los frailes atendieron a la población y difundieron la doctrina cristiana. Su presencia dio identidad al pueblo, que hasta hoy reconoce en San Jacinto a su Santo protector y guardián histórico.
Hacia la zona serrana se estableció el convento de La Natividad Coatepec, espacio de retiro y evangelización que articuló la vida religiosa de los pueblos circundantes y consolidó la red misional dominica en la región.
En La Magdalena Tlapacoya, los frailes levantaron un oratorio a finales del siglo XVI, punto de reunión espiritual para una comunidad naciente, que con el tiempo se convertiría en uno de los referentes más antiguos de la arquitectura religiosa del municipio.
Finalmente, en El Rosario Ayotla, permanece una capilla que testimonia la expansión pastoral hacia los pueblos del oriente, conservando hasta hoy la memoria de aquella primera organización cristiana del territorio.
Conventos, oratorios y capillas no fueron únicamente edificios religiosos: fueron escuelas de pensamiento, centros de lengua y cultura, espacios de encuentro comunitario y símbolos de identidad. En sus muros permanece la huella de los primeros siglos de nuestra historia.
A casi cinco siglos de distancia, estos cuatro templos siguen en pie como guardianes de nuestra memoria colectiva, recordándonos que Ixtapaluca creció bajo el signo de la predicación, el conocimiento y la fe.
Próximamente compartiremos los programas de las parroquias y comunidades que se suman a estos festejos por los 500 años de presencia Dominica en México
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En Coordinación con el Instituto Dominicano de Investigaciones Históricas A.C.
y la Provincia de Santiago de México


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